domingo, 7 de febrero de 2016

LA COCINA DE LAS PALABRAS: UNA OPCIÓN PARA TRABAJAR DE MANERA INTEGRADA LAS CUATRO DESTREZAS BÁSICAS

Desde el aula  de tercero de primaria, estamos llevando diferentes actuaciones encaminadas a mejorar la competencia comunicativa de nuestro alumnado. Para ello hemos creado diferentes secciones o módulos  en el horario. En este caso, La COCINA DE LAS PALABRAS  representa una línea de trabajo y estructura para abordar el tratamiento de los textos en los que integramos  y desarrollamos   las cuatro destrezas básicas. La ejemplificación, que a continuación vamos a secuenciar e ilustrar, forma parte del trabajo que estamos realizando con diferentes textos de uso  social  programados para el segundo trimestre.

SECUENCIA DE TRABAJO

1. LECTURA del texto según las diferentes técnicas y recursos que contemplamos desde el Plan Lector  (por parejas, grupos, individual, colectiva, etc.). Tras la lectura del texto, los alumnos/as subrayan  el vocabulario que desconocen. Con la ayuda del maestro y sus compañeros,  definimos las palabras desconocidas. Finalmente pasan  al mural de VOCABULARIO.




2. Una vez analizado el vocabulario  del texto y COMPRENDIDO, se abre un turno de palabra para decidir  el TITULAR más adecuado.  Son innumerables las intervenciones que realizan y siempre nos encontramos con la sorpresa y el acierto de nuestro alumnado. De la misma manera, los titulares pasan al mural  correspondiente.




3. En el siguiente paso,  organizamos la clase por parejas para buscar los ARGUMENTOS E IDEAS CLAVE. Esta secuencia de trabajo es  dirigida y la presencia del maestro es activa. Una vez que van surgiendo propuestas del alumnado, vamos realizando una COMPOSICIÓN ESCRITA en la pizarra  hasta identificar todas las ideas principales, que después pasarán  a su cuaderno de aula.




4. En cuarto lugar,  la composición una vez finalizada es pasada como NOTICIA al mural correspondiente.


5. Finalmente, una vez terminado la composición escrita del texto, dejamos cinco minutos para que, por parejas, nuestro alumnado realice una EXPOSICIÓN ORAL  del texto trabajado que no supere el minuto




Es una muestra realizada en una sesión de una hora  y media  aproximadamente. Pretendemos  crear una línea que garantice el  trabajo  integrado de las cuatro destrezas básicas en un mismo  módulo horario.


TEXTO UTILIZADO.




GRAN PARTE DEL TRABAJO QUE VAMOS REALIZANDO , LO HACEMOS VISIBLE EN EL AULA . EL ALUMNADO NECESITA VER QUE SUS PRODUCCIONES FORMAN PARTE DE LA AMBIENTACIÓN DE SU AULA.



Alfonso Israel Medina Pérez
Tutor de 3º de  Primaria



jueves, 4 de febrero de 2016

VALENTÓN, EL GALLO PELEÓN.

Para trabajar el Día de la Paz el profesorado del centro ha representado la obra de marionetas “Valentón el gallo peleón”. Ambientada en una granja, un orgulloso y egoísta gallo se da cuenta de que para tener amigos y amigas debe ser generoso y ayudar a los demás. 




El alumnado ha tenido que pasar por taquilla para comprar su entrada con monedas y billetes que previamente se les ha suministrado. Al final de la obra un grupo de alumnos y alumnas han interpretado el rock de la paz con los protagonistas al fondo.

Por su parte el alumnado de sexto quiso adelantarse a la obra y realizar una versión resumida para el disfrute de los alumnos y alumnas de infantil y primero. La BIBLIOTECAha sido el espacio escogido para su representación, utilizando la pizarra digital como fondo y  un escenario elaborado para la ocasión. 





lunes, 1 de febrero de 2016

DEL TEXTO A LA IDEA. DE LA IDEA A LA ORACIÓN. DE LA ORACIÓN AL TEXTO


Conociendo la historia contada y cantada de Alcalá.



Del texto a la idea: comprensión lectora.
De la idea a la oración: Expresión escrita.
De la oración de nuevo al texto:Expresión oral.
PRÁCTICA A PARTIR DEL CAPÍTULO 4 DE JUAN TACONES.


SECUENCIA DIDÁCTICA:

1.- Dividiremos el grupo aula en 8 subgrupos. A cada uno le adjudicaremos un fragmento del capítulo 3 de Juan Tacones.

Grupo 1: Desde “En aquella nueva casa”, hasta “alguien que caminaba como ausente.”
Grupo 2: Desde “Días después todavía”, hasta “si sé cómo controlar a mis zapatos de tacones?”
Grupo 3: Desde “Las madres quieren lo mejor”, hasta “Se llevaría a Juan a otro lugar, lejos.”
Grupo 4: Desde “Aprovechado que su madre y su tío”, hasta “desengañado de la vida.”
Grupo 5: Desde “Con una maceta de espárragos en la mano”, hasta “bromas y chanzas de los que le convidaban.”
Grupo 6: Desde “Al pasar Juan junto a él”, hasta “Pensó Juan.”
Grupo 7: Desde “Momentos después”, hasta “invitándole a un vaso de vino.”
Grupo 8: Desde “Mientras Juan Tacones escuchaba”, hasta “aborrecido de todita la gente.”

2.- Cada grupo debe leer la parte que les ha tocado del capítulo. Tendrán que definir, pensar, la idea principal que la resume su parte.

3.- Esa idea principal la tendrán que resumir en una oración (si es necesario en dos oraciones). Un portavoz del grupo expresará la oración/oraciones que el grupo haya diseñado para resumir su parte del texto.

4.- La maestra irá completando un listado de oraciones en la pizarra según las vayan expresando.

5.- Finalmente, cada grupo creará un texto conectando las distintas oraciones que resumen el capítulo. El maestro aportará una serie de conectores en la pizarra para que los alumnos lo utilicen a la hora de confeccionar este texto resumen final.

6.- Por último la maestra pedirá que algún alumno lea el texto final en voz alta.

PARA EL PRIMER CICLO:

1.- Será la maestra la que propondrá ocho oraciones en la pizarra. Cada oración corresponderá a la idea principal que resumiría cada uno de los fragmentos del capítulo. Los alumnos de cada subgrupo tendrán que localizar, en un tiempo dado, la oración (idea principal) que resume su respectivo fragmento.
2.- La maestra irá reescribiendo las oraciones en la pizarra digital en el orden correcto, según las van exponiendo los portavoces de cada grupo.
3.- El resto de la práctica se podría mantener con el mismo diseño: crear un texto conectando las distintas oraciones que resumen el capítulo. El maestro aportará una serie de conectores en la pizarra para que los alumnos lo utilicen a la hora de confeccionar este texto resumen final.

La oraciones (ideas principales) que resumen cada fragmento son:

1.- Juan se había mudado a otra casa, en la que se oían otros sonidos y se olían otros olores.
2.- Todavía tenía Juan cara de felicidad al recordar lo que ocurrió con sus zapatos.
3.- Dolorcita era feliz en la nueva casa, pero le preocupaba los planes del tío Manuel.
4.- Aquella mañana Juan salió temprano y se fue al centro, donde encontró a Platero.
5.- Platero malvivía vendiendo papeletas de bar en bar.
6.- Platero le enseñó a bailar por fandangos, porque le vio el duende a Juan.
7.- Dos señores que pasaban por allí le dijeron que se olvidara de Platero.
8.- Platero entraba en la taberna entristecido al ver que Juan no le prestaba atención.

PONTE LAS PILAS CON LAS EMOCIONES Y LOS VALORES

En el CEIP Blas Infante hemos decidido ponernos las pilas con este asunto. Entendemos que la inteligencia cognitiva, a la que tanto esfuerzo empleamos, es sólo una más; de la misma importancia que otras, como la inteligencia emocional.

Partiendo de esta idea, el coordinador de coeducación, plan de igualdad y red escuela espacio de paz propone el presente proyecto, que el alumnado realizará a lo largo de su escolarización en Educación Primaria.

Al comenzar el curso, cada clase elaboró un robot. Éste se encontraba vacío en un primer momento, pero debe ir consiguiendo pilas con emociones y valores.



¿Cómo conseguimos las pilas? Una vez al mes, en cada clase se visualizará un cuento relacionado con la emoción o el valor que se esté trabajando en ese trimestre. De éste cuento se realizarán preguntas orales en gran grupo. Éstas animan a la reflexión y expresión oral y serán de varios tipos: sobre lo que hemos podido escuchar, sobre lo que hemos visto en el vídeo pero no hemos escuchado y preguntas para reflexionar. De esta forma, estamos trabajando la expresión oral y aumentando el vocabulario del alumnado.

Una vez hecho esto y tras finalizar el trimestre, los niños y niñas de cada clase colocarán la pila correspondiente en el robot, que será capaz de sentir al finalizar la etapa.

Todo el material necesario para el proyecto, está siendo archivado en la plataforma BOX del centro, para facilitar así el acceso del profesorado.

CAPÍTULO 4 DE JUAN TACONES

                Conociendo la historia contada y cantada de Alcalá.
Registro 63  . CEIP San Mateo

JUAN TACONES
Capítulo 4: ¿Platero o los logreros?

                En aquella nueva casa todo era distinto. Ni el canto de los pájaros  lo despertaba cada día, ni el aroma de vida de las plantas hidratadas por el rocío de la noche entraba por su ventana cada mañana. Aquel lugar tenía otros sonidos y otras esencias. Ahora, las mañanas de Juan Tacones se llenaban de olores a pan recién cocido, a canela y ajonjolí, a cafeteras de tabernas y a porras calientes. Aunque en ocasiones los humos de las chimeneas de la compañía Idogra tornaban en agrio el aire, acabando con aquellos otros maravillosos olores.
                A las 8 de la mañana, minutos arriba o abajo, no faltaba el día que se oyese:

¡Aaaay  Dementeeee!
No soy barquito sin guía.
Y a mí me llaman el demente…

                 Cuando Juan corría hacia la ventana, ya el señor que cantaba doblaba la esquina que daba hacia la calle del matadero. Aquel era un canto triste y solitario de alguien que caminaba como ausente.
                Días después todavía le duraba a Juan la cara de felicidad recordando la sensación de triunfo, de liberación, que sintió cuando pudo dominar a sus zapatos. “¡Fue como si volase sobre ellos!”. En esos pensamientos estaba aquella mañana cuando cayó en la cuenta de lo más importante que había ocurrido. “Mi tío me dijo que me convertiría en un gran artista.  ¡Seré importante! ¿Qué digo? ¡Ya lo puedo ser! ¿Para qué esperar si conozco el misterio, si sé cómo controlar a mis zapatos de tacones?”.
                Las madres quieren lo mejor para sus hijos y, Dolorcita, que ese era el nombre de la madre de  Juan Tacones, sabía que la barriada de los toreros era mucho mejor lugar para vivir que el bosque de Oromana. Siempre estuvo muy preocupada porque Juan faltaba al colegio en muchas ocasiones. Le quedaba tan lejos que la mitad de las veces, por una cosa u otra, no llegaba. “Aquí se está muy bien Manuel.” Le dijo Dolorcita a su hermano. “Está todo al lado: las tiendas, la farmacia, el colegio… ¡Ay, el colegio de mi Juan! ¡Qué alegría, tan cerca ahora!”. Mientras la señora transmitía aquella alegría, el tío Manuel se despedía de ella con una sonrisa especial, cargada de un significado que solo su hermana era capaz de entender. Aquella sonrisa, aparentemente inocente de Manuel, tenía la capacidad de hacer que Dolorcita remarcase más sus palabras de alegría. Como hermana de él que era, sabía que el tío tenía pensado otros planes para Juan. Y que esos planes alejarían al joven del pueblo. Se llevaría a Juan a otro lugar, lejos.
                Aprovechando que su madre y su tío estaban en plena conversación aquella mañana, Juan salió de casa con tiempo de sobra antes de entrar al colegio. “Los carquiñones de los Portillos, las carmelas, las bizcotelas, las caracolas y las cuñas de La Modelo. ¡ummm, ricos dulces! Entonces, ¡qué necesidad tengo yo de ir a la escuela si me haré famoso con mis zapatos!” Con esta mezcla  ideas en el pensamiento y creyendo que le sobraba tiempo antes de entrar al colegio, se encaminó hacia esas maravillosas confiterías con las que tantas veces había soñado cuando vivía en su casa del bosque. Por el estrecho callejón que quedaba entre los quioscos del matadero y el muro de Idogra, Juan Tacones había doblado la esquina cuando lo volvió a oír.

Y a mí me llaman el demente.
Y es que hace muy pocos días
que yo me he apartado de mi gente
desengañado de la vida.

                Con una maceta de espárragos en la mano, en la esquina del bar Ratón se encontraba aquel hombre entre cantecillo y pregón. Cada vez que el desconocido canturreaba, los zapatos despertaban. Ningún control, aquella canción, sobre los zapatos a Juan dejaba.

                -¡Mu guena maceta de ehpárrago triguerooo! ¿Quié una papeletilla, ceñora? E pa lo ciego dehta noche.
                - Otro día, Platero, que hoy anda la cosa cortita.

                Unas veces eran quesos, otras veces chorizos y morcillas o alguna canija paletilla; pobres pinturas enmarcadas, macetas de espárragos… Cualquier cosa podía estar rifando aquel hombre de ojos caídos y mirada triste, al que la mujer había llamado Platero. Desde bien temprano, callejeaba de bar en bar para vender papeletas de rifas. Había quienes le compraban por pena y otros muchos le invitaban a vinos por arrancarle alguno de sus cantes divinos. Pena de cantes, los de Platero, conforme corría el día. Vaso a vaso que le invitaban, el duende de su garganta se iba transformando en una  penosa estampa de hombre deshecho y voz rota,  que servía para bromas y chanzas de los que le convidaban.
                Al pasar Juan junto a él, este le dijo:  “Mi chavá tenía unoh pareció a ezo que tú llevah puehto. ¡y bien que ze movía el pobrecito! ¡Ayyyy mi chavá, que mala suerte! Pero ahora, qué nezecidá tengo yo de ná.” Y dirigiéndose a Juan con una interminable tristeza en el fondo de su mirada, le dijo: “¡Muchacho, lo veo en tus ojos! ¡Dentro de ti existe como también en mi pobre hijo lo veía!. Te voy a ayudar a descubrirlo con mis fandangos. No pienses ni hagas caso a la gente que nos mira. Solo siente mi cante y deja que el duende que sube desde tus pies te llegue al corazón. ¡No pienses! ¡Solo siente!” Aquel embrujo volvió a ocurrir. Otra vez Juan bailó y bailó sobre sus zapatos de tacones. “Platero debe ser otro de esos sabios de los que me habló mi tío Manuel”. Pensó Juan.
                Momentos después se acercaron dos señores vestidos con elegantes trajes, a los que todo el mundo había saludado conforme se aproximaban. Con voz firme y desde encima de sus hombros, uno de ellos se dirigió a Juan y le dijo: “Muchacho, qué haces aquí, distraído con este pobre hombre que malvive rifando miseria. Tú debes estar aprovechando tu tiempo con nosotros. ¡Bailando como tú lo haces, debes tener tu propia escuela de baile!”. Seguro estaba Juan de haber pensado erróneamente. Aquel tal Platero no era nadie comparado con estos señores tan elegantes y reconocidos por todos los que allí estaban. “Le llaman Platero de Alcalá. Pero el pobre se ha vuelto demente desde que perdió a su hijo”. Continuó diciendo aquel hombre, mientras su acompañante dejaba algunas monedas en el mostrador del Ratón para distraer la atención de Platero, invitándole a un vaso de vino.
                Mientras Juan Tacones escuchaba emocionado las halagadoras palabras de aquel elegante señor, Platero, quizá más entristecido aún, volvía a perder la mirada en el fondo de su pena, mientras entraba en la taberna cantuarreando entre dientes:

Sin saber que ha estado en él
nadie se va de este mundo.
Sin saber que ha estado en él.
El que obra malamente
tarde o temprano se ve

aborrecido de todita la gente.